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lunes, 5 de enero de 2015

Presentación del libro "Voces Libertarias. El origen del anarquismo en Puerto Rico" este sábado 10 de Enero

Presentación del libro "Voces Libertarias: Orígnes del anarquismo en Puerto Rico" a cargo de su autor, Jorell A. Meléndez (maestro e historiador de profesión y militante libertario de convicción. Actualmente se encuentra cursando sus estudios doctorales en la universidad de Connecticut).
Será este sábado 10 de Enero en el local de la CNT de Toledo (C/río valdeyernos nº 4, en el barrio del polígono) a partir de las 12h, y a la que os invitamos a tod@s a participar.

Voces Libertarias recorre la historia del ascendiente movimiento obrero puertorriqueño durante las primeras dos décadas del siglo XX en aras de analizar los orígenes y la influencia de las ideas anarquistas en la isla. Fruto de una rígida investigación histórica, el trabajo pretende abrir una brecha dentro de la historiografía puertorriqueña para el estudio y análisis del pasado de una perspectiva crítica. 



Voces Libertarias: La historia relegada de anarquismo en Puerto Rico

Por  Joel Cintrón Arbasetti 

“¿Y tú crees que existieron anarquistas en Puerto Rico?”. La contestación a esa pregunta, lazada por un profesor burlón a un estudiante de maestría en historia, no fue un simple o ¡pues claro!, sino una tesis de más de 200 páginas que luego se convirtió en el libro Voces Libertarias: Los orígenes del anarquismo en Puerto Rico. El autor de esta investigación recién publicada, Jorell A. Meléndez Badillo, quien se describe como “investigador independiente, maestro de profesión, anarquista por convicción y punk rocker por diversión”, contesta a la pregunta del profesor incrédulo o cínico a través del estudio de las “ideas progresivas” del proletariado en Puerto Rico.
Partiendo de “la necesidad de imaginarnos otro tipo de historia”, Meléndez asume una perspectiva historiográfica crítica desde una postura interdisciplinaria para identificar el rol que jugó el anarquismo en las entrañas del movimiento obrero, desde los primeros fermentos organizativos de finales del siglo XIX hasta la aparición de los primeros sindicatos a principios del siglo XX. Para esta tarea Meléndez recurre a la prensa obrera de la época, donde encuentra declaraciones contundentes sobre el anarquismo como: “Soy (os no aterroricéis) [sic] un anarquista. Siento en mi corazón germinar ó latir, con permiso de los lacayos léxicos, los principios redentores de Bakunine [sic] y Malato, Reclus y Graves....”. En esa cita del periódico local El Combate del 10 octubre de 1910, no sólo alguien se declara anarquista sino que nombra a importantes libertarios europeos, como el ruso Mijail Bakunin, el italiano Charles Malato, el francés Jacques Élisée Reclus y al también francés Jean Grave.
En Voces Libertarias se revisan además los pocos textos académicos que de alguna manera se acercan al tema del anarquismo en Puerto Rico, como Modernidad y Resistencia de Carmen Centeno Añeses, los trabajos sobre Luisa Capetillo realizados por la periodista Norma Valle y El Derribo de las Murallas de San Juan, de Rubén Dávila Santiago, entre otros. Partiendo de esos textos, de cortes de periódicos, informes policíacos, boletines, cartas y obras literarias, Meléndez hilvana los trazos que dan cuenta de la existencia de discursos y prácticas sociales acordes con el ideario anarquista o libertario en Puerto Rico, tal vez la menos conocida y por tanto demonizada, tergiversada y temida corriente de pensamiento radical.
En esta investigación también se abordan las razones de la tergiversación de la palabra anarquía, que en el mundo material se ha traducido en una invisibilización del verdadero conocimiento y los discursos producidos por esta línea de pensamiento, tanto al interior de grupos políticos, en la academia y en manifestaciones de la cultura popular. Por eso Meléndez se encarga de identificar las formas y lugares concretos donde la palabra anarquía se ha utilizado como significante peyorativo, distorsión que llega hasta nuestros días, como se ve en titulares de periódicos como Vocero y El Nuevo Día del 2010 citados en Voces Libertarias:
El Vocero escribía, en relación al proceso huelgario por el que atravesó la Universidad de Puerto Rico, que ‘La situación por la cual atraviesa la universidad...ya ha pasado de crisis a [la] anarquía e ingobernabilidad’. De igual manera el Nuevo Día utilizó de titular ‘Anarquía en escuela de Barranquitas’ para un artículo sobre algunos disturbios en un centro de estudios de la citada municipalidad”.
Pero contrario al significado que comúnmente se le da a la palabra anarquía, siempre asociada a desorden y ausencia de organización, lo cierto es que el anarquismo, como explica el filósofo argentino Ángel Cappelletti, sólo se opone a cualquier organización artificiosa, impuesta y sobre todo, vertical. ¿Y qué organización que cumpla más con esas características que el Estado? Por lo tanto, el anarquismo, con todas las vertientes que existen en su interior (colectivismo, cooperativismo, comunismo…) se puede explicar de forma extremadamente resumida y simple como la idea de que el gobierno o el poder político recaiga en la sociedad, organizada de forma orgánica según los principios de solidaridad y autogestión y que no haya un coágulo de poder concentrado, como lo son hoy en día el Estado y sus instituciones de poder. De ahí lo que divide a anarquistas y marxistas (socialistas y comunista), pues estos últimos creen que el Estado, antes de desaparecer, debe fungir como agente regulador y distribuidor de las riquezas, mientras que los y las anarquistas proponen que el primer paso de la revolución social, una vez organizada, debe ser la abolición total de la estructura estatal.
Por lo tanto, en una historia sobre el anarquismo era ineludible tocar el tema de estas diferencias que han marcado de forma profunda el desarrollo del ideal anarquista a nivel internacional. Esto también sirve para comprender el relego que ha sufrido el anarquismo en la arena política.  Para cumplir con esa tarea, Meléndez se remonta a las viejas disputas ideológicas entre marxistas y anarquistas suscitadas en la Asociación Internacional de Trabajadores fundada en Europa en el siglo XIX. En el caso de Puerto Rico, explica cómo las contradicciones de las primeras organizaciones obreras, como la Federación Libre de Trabajadores y su posterior relación con la American Federation of Labor de los Estados Unidos, van aislando las “incipientes tendencias anarquistas”, cuya influencia más directa era, según el autor, el anarco-sindicalismo español.
Sobre el estudio del anarquismo en la academia, Meléndez explica que “el discurso marxista logró hegemonizar el pensamiento de izquierda dentro de las aulas académicas luego de la década de 1960, lo cual podría explicar superficialmente el desinterés por el anarquismo”. Meléndez también recurre a palabras de David Graeber y menciona que el marxismo “es, después de todo, probablemente el único movimiento social que ha sido inventado por un hombre que sometió una disertación doctoral; y siempre ha tenido algo en su espíritu que logra cuadrar con la academia”. Meléndez añade que “esta hegemonización del marxismo en la academia dejó a un lado el rol del anarquismo dentro de la historia local…”. A esto se añade la represión estatal y el rechazo social que por lo general entorpecen el desarrollo de ideas radicales y revolucionarias en cualquier parte del mundo.
En el epílogo de esta investigación, Meléndez menciona que luego de la segunda mitad del siglo XX no existe documentación historiográfica sobre actividad anarquista en Puerto Rico. No obstante, declara que es “demasiado ingenuo, y nos parece un tanto determinista, pensar que simplemente desapareció por completo”. Por lo tanto, el reto y la asignación que queda por realizar es la continuación de esta historia que, tan recién como en el año 2010, a la sombra de la ola neoliberal que aun nos arropa, vio un resurgir encarnado en el grupo anarquista Acción Libertaria, fundado tras la culminación del huelga de 60 días en la Universidad de Puerto Rico.
Sobre el estatus actual del anarquismo como práctica social y como área de estudio académico, Meléndez explica que “luego de la caída del bloque socialista, junto a una gama de eventos como el levantamiento zapatista en 1994 y los sucesos ocurridos en Seattle en 1999, se fue revisando el enfoque de lo que representaba el anarquismo en los circuitos académicos occidentales. Ahora resurge como un tema serio de estudio desde diferentes posturas interdisciplinarias”.
Siguiendo la ética del D.I.Y (Do ti Your Self), la publicación de Voces Libertarias no cuenta con una casa editorial sino que se autogestionó y financió con donativos solicitados por medio del portal Indigogo.com y se puede obtener en las diferentes librerías del área metropolitanao a través de los portales de AK Pressy Plan it X. Esta forma de accionar, muy acorde con los principios anarquistas, no es extraña para Jorell Meléndez quien lleva una década activo como vocalista de la banda Anti-Sociales en la escena del punk local, donde la autogestión es la única forma de producir y sobrevivir. Músico, investigador y maestro, el autor de esta investigación además es miembro del Colectivo Autónomo CCC, un centro social e infoshop ubicado en la avenida Ponce de León en Santurce.
Así que el profesor de historia ya tiene aquí su contestación: existieron y existen anarquistas en Puerto Rico, como se comprueba en Voces Libertarias. Pues más allá de la posibilidad o no de su meta final, la abolición del Estado, el anarquismo se practica en las “zonas temporalmente autónomas”, como llama Hakim Bey a esos espacios que de alguna manera escapan de las garras del orden establecido o que proponen prácticas contrarias a las lógicas de cambio capitalista y la burocracia estatal. O como lo expone Pierre Joseph Proudhon, uno de los padres del anarquismo citado por Meléndez Badillo en su libro:
“Debajo del aparato de gobierno, bajo la sombra de sus instituciones políticas, la sociedad fue cautelosa y silenciosamente produciendo su propia organización, creando para sí misma un nuevo orden el cual expresó su vitalidad y autonomía”.

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